jueves, 16 de abril de 2015

Fidelidad a los principios o disciplina de partido

Fidelidad a los principios o disciplina de partido,esa es la cuestión de unos partidos que según la Constitución deben funcionar de forma democrática y la realidad es todo lo contrario.
No se puede discutir que el estar en una organización exige cierto orden,cierta disciplina,pero nunca se debería anteponer esa disciplina a la conciencia,a los valores morales de cada uno;máxime cuando esos valores son (o eran)con los que se identificaba el partido en cuestión.
Quien traiciona a sus votantes no es quien defiende lo que defendía ese partido,y si quien legisla en contra de la mayoría de sus votantes.Interesante y clarificadora fue la discusión en "el Gato al Agua",de Intereconomia,entre dos diputados del PP; uno el palmero oficial,encantado de tragar lo que sea porque lo dice el aparato,vendiendo mantras como que "el PP está legislando por la vida",a lo que la diputada "díscola",le respondió ¿en que se esta legislando en defensa de la vida?"La respuesta,el silencio.
No existe el partido perfecto,es un hecho.El problema es que mientras en las bases,hay buenos cimientos,a medida que se asciende,los principios se quedan por el camino; y esto sirve para la derecha y en menor medida para la izquierda(más ideologizada por regla general)..
Digan lo que digan,en política,no vale todo, y que encima pretendan multar a quienes mantienen la coherencia que otros han perdido,es esquizofrénico.Personalmente creo que además de no pagar tales multas,los diputados que con buen criterio han antepuesto su conciencia a su sillón,deberían abandonar el congreso y el partido,siga con los pincipios de Marx (Groucho)